lunes, 25 de abril de 2016

El Arte de la Prudencia - Baltasar Gracián

EL ARTE DE LA PRUDENCIA - BALTASAR GRACIÁN

A pesar de que el texto está escrito por un religioso nacido en 1601 y algunos de sus aforismos no comparto, sin embargo he seleccionado otros de gran belleza y actualidad que me gustaría compartir con vosotros.

Espero que como a mi, este trabajo os sirva para aprender más y mejor, y para tomar conciencia de nuestras propias conductas. Aquí os dejo algún comentario acerca de los aforismos que finalmente he seccionado, unos por ser representativos de mis propios valores, y otros porque los he tomado como sabio consejo de crecimiento personal.

1.- Si tienes grandeza interior, eres persona mejor. "Las cosas importantes de aquí son las que están detrás de la piel..." cómo dice Fito. Vaciarse de contenido externo para indagar en nuestro ser y volver a llenarse poco a poco desde lo profundo. Atreverse a escuchar nuestra propia voz interior, conocer quien soy, asumiendo la responsabilidad de mis errores, es un ejercicio de sabiduría y honestidad que nos conduce a ser mejor persona cada día. Lo notas tú y lo notan desde fuera.

2.- Descubre tu principal virtud. Es imprescindible para alcanzar la excelencia conocer tu principal virtud, y cultivar lo mejor de ti para servir a los demás, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Cualquiera puede conseguir la prestancia en algo sí descubre que ésa es su vocación.

3.- Trata con quien puedas aprender. Sabio consejo a seguir. Conviene siempre el trato amigable con gente cuya conversación sea enseñanza culta. Haz de tus amigos maestros, aprovechando el gusto de conversar para el útil aprendizaje.

4.- Refina lo que te dio la naturaleza. Trabaja día a día para conseguir excelencia. No hay belleza que no haya sido trabajada, ni virtud que no luzca bárbara sin el brillo de la elaboración. Lo que se pule mejora lo malo y perfecciona lo bueno. Sí te quedan en lo que te dio la naturaleza, serás común y corriente. Aplícate cada día en el arte de superarte.

5.- Nunca caigas en lo vulgar. Por supuesto que NO. No debes dejarte llevar por el mal gusto. La elegancia es un don natural que permite obtener un logro máximo con el mínimo esfuerzo. "José Ortega y Gasset".

6.- Vive siempre en disposición de dar a los demás. Sé generoso y busca hacer el bien. Es la elegante manera de conquistar el afecto de los demás.

7.- Debes saber abstenerte. Saber decir NO tanto a los demás cómo a uno mismo para evitar caer en hábitos dañinos o decisiones perjudiciales. Si es gran virtud de la vida saber negarse a los demás, mayor tesoro será saber negarse a sí mismo.

8.- Evita la rivalidad y no se sabrá tu debilidad. Cuando entras a polemizar buscando deslucir a otro te desluces tú. Son poco aquellos para los que es buena una pelea, pues la riña hace público los defectos que guardaba la cortesía. 

9.- Nunca te faltes al respeto. A veces nos convertimos en nuestro peor enemigo cuando nos castigamos con pensamientos, palabras y actos. Ni pelees contigo mismo a solas. Témele más a la severidad de tu dictamen que a los preceptos externos que prediquen otros. 

10.- Piensa dos veces antes de actuar. Las actuaciones impetuosas y sin cordura son los deslizaderos por donde caes al fracaso. Tienes más riesgo de precipitarte en un instante de furia que en muchas horas de meditación. Por querer resolver algo demasiado rápido puedes pasarte la vida luchando con el problema. Los astutos siempre tratarán de tentarte para ver tus reacciones y así conocerte y dominarte. Y sí eres de los que se precipitan, evita que el astuto conozca esta debilidad, pues tratará de usarla cada vez con mayor frecuencia para desesperarte y vencerte. Responde siempre pensando y reposando las cosas. Mientras más prontitud te pidan, tómate, de ser posible, más tiempo. Sólo una buena cantidad de reflexión sirve de freno para evitar que se desboque el caballo de la pasión, y excelente persona es quien sabe montarlo sin caerse. La palabra es liviana para quien la arroja, pero es pesada para quien la recibe y pondera. Así que sopésala bien antes de decirla para que luego no te pese haberla dicho.